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marzo 22, 2012

Sobre abuelas, médicos y huevos

El post de hoy es un poco inusual, pero hace varios días que tengo algo por dentro y necesito sacármelo.

Además, no sólo se trata de despotricar. Lo que voy a contarte hoy puede resultar siendo muy útil para ti, pues tal vez te ha ocurrido (o te ocurrirá) algo similar.

Todo comenzó la semana pasada...

El fin de semana pasado hablé por teléfono con mi abulita que está en Venezuela.

Ella no es tan viejita, pero cuando la vi el año pasado me preocupé un poco porque está muy flaquita. A pesar de que siempre ha sido una señora bastante activa en la casa, la edad y las enfermedades son implacables y cada vez la dejan moverse menos.

Por el teléfono, ella me cuenta que cada vez está más flaquita, que hasta le duele recostarse o sentarse porque todo se "choca" con sus huesitos.

Por supuesto, el médico le ha aconsejado comer más proteínas, pero su estómago no le responde bien y a ella hace tiempo que no le provoca comer ni carnes ni aves. Sólo de vez en cuando soporta comer algún tipo de pescado.

Pues hablando con ella este fin de semana me comentó que también le gustan los huevos. Cuando le dije que entonces comiera eso todos los días me respondió: "El médico me dijo que sólo puedo comerlos una vez a la semana... por el colesterol".

Me llené de odio por dentro.

Pero, entendiendo a mi abuelita, le dije que lo que pasa es que los médicos están desactualizados, y que eso de los huevos y el colesterol era un cuento que hoy día se sabe que no es cierto.

¿Su respuesta?

"Pero Juan" (mi primo, que está en último año de Medicina) "tampoco come huevos muy seguido, y cuando lo hace se come sólo las claras...".

Y claro que Juan sólo se come las claras... porque "las yemas suben el colesterol".

Es decir, ¿qué puedo esperar que le estén enseñando a mi primo en la Facultad de Medicina, y quién sabe cuántos médicos y nutricionistas más en mi país y en el mundo, sobre la relación entre el colesterol dietario y el colesterol de nuestro cuerpo?

Pues les seguirán enseñando - por décadas - que las grasas saturadas son malas y que los carbohidratos refinados (como el pan y la pasta) no sólo no engordan sino que son "indispensables" para nuestro organismo.

¡¡QUÉ RABIA!!

¿Qué podemos hacer?


Posiblemente nada.

Quiero decir, ¿qué se puede esperar si aún están formando gente con esas concepciones alimenticias erróneas?

¿Cuánto tiempo va a pasar antes de que médicos y nutricionistas quiten de sus consultorios los afiches de la infame Pirámide Alimenticia? ¿Cuánto tiempo para que dejen de decir que una "dieta equilibrada"  tiene que tener al menos 50% de carbohidratos?

¿Sabes qué es lo peor?

Que no se trata sólo de los médicos (con muy pero muy poca formación universitaria en nutrición) y de los nutricionistas que se formaron con un currículo de los años 60 que les inculcaba recomendaciones dietéticas que son hoy día responsables de la epidemia de obesidad mundial.

Se trata también de los que vienen saliendo fresquitos, recién graduados, probablemente con el mismo currículo. Como mi primo Juan.

Porque si algo aprendí de mis años de profesora universitaria es que cambiar un currículo es casi el equivalente a tumbar los edificios de la universidad y construirlos de nuevo, y la mayoría de la gente no está dispuesta a hacerlo (y rechazan las iniciativas de quienes sí lo están - era mi caso).

¿Qué va a pasar con mi abuelita?


Por más de que traté de insistirle que podía comer huevos sin problema, creo que no me creyó mucho.

Y si yo fuera ella habría pensado igual. Al fin y al cabo, ¿en quién vas a confiar más? ¿En tu nieta o en tu médico? Se supone que el médico sabe más de estas cosas...

Por lo menos logré convencerla de que probara un batido de proteínas. Le recomendé Ni Una Dieta Más, que es el que sé que puede conseguir relativamente fácil y que tiene buen sabor (aunque no cumple con todas las características que recomiendo para una buena proteína lactosérica, pero ante la emergencia...).

Pero igual sigo llena de rabia. Rabia de que por un consejo médico incorrecto mi abuelita sufra de malnutrición y se ponga aún peor de lo que está.

Podrá sonar exagerado, pero en realidad tu médico puede matarte...

Afortunadamente veo que no soy la única que vive este tipo de momentos de odio profundo mezclado con desconcierto y decepción. Mi amigo Centinel publicó esta semana un post en el que cuenta una historia similar.

Y continuamente veo recomendaciones contradictorias de médicos y expertos famosos (pronto te contaré una). Pero bueno, se vale equivocarse y reivindicarse, ¿no es cierto?

Lo que yo te recomiendo es que, la próxima vez que recibas consejos de un médico o nutricionista sobre cómo alimentarte saludablemente, hazle la pregunta de fuego: "¿Los huevos suben el colesterol?"

Si te responde que sí, te sugiero cambiarte de especialista (o pedirle que se actualice, lo que sea menos doloroso).

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