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julio 23, 2012

¿Cuánto peso se debe aumentar durante el embarazo?

La respuesta a esta pregunta la puedes encontrar en muchas partes relativamente fácil, pero hay un pequeñísimo (pero importantísimo) problema:

Una cosa es la teoría... y otra es la práctica.

En la realidad, las mujeres embarazadas nos enfretamos a grandes dilemas en cuanto a nuestro peso durante el embarazo:

Ganar muy poco puede perjudicar a nuestro bebé.

Ganar demasiado puede estropearnos la figura de por vida.

Si comparamos ambas consecuencias, está claro que la salud de nuestro bebé es más importante que cualquier otra cosa. Pero aumentar más de la cuenta también puede afectarle.

Así que, finalmente, la respuesta a la pregunta de cuánto peso se debe aumentar durante el embarazo no es nada obvia.

¿Qué es lo que hay que hacer entonces?

Primero: acto de consciencia


Creo que lo primero y más importante es que la futura mamá se haga consciente de las implicaciones que tiene su cambio de peso.

He leído en más de un foro comentarios de mujeres que tienen mucho sobrepeso o son obesas al iniciar el embarazo y que consideran adecuado seguir una dieta durante los 9 meses para "equilibrar" el peso que van perdiendo con el peso que se supone que deben ganar.

Una vez leí una que incluso pretendía quedarse con menos peso al final del embarazo.

Fuera de contexto, esto no sólo suena poco viable sino completamente irresponsable.

Pero hay que ponerse en los zapatos de una mujer que sufre de todas las dificultades asociadas al sobrepeso (y cualquiera que tenga o haya tenido sobrepeso sabe de lo que le estoy hablando) y que se enfrenta ahora a una etapa en la que no sólo sufrirá cualquier cantidad de cambios físicos y hormonales sino que, encima, aumentará - aún más - de peso.

A falta de una orientación y un apoyo adecuados es fácil entender que haya mujeres que se meten esas ideas en la cabeza (ya lo mencionaba en el post sobre desórdenes alimenticios).

La sabiduría popular nos dice que no se debe hacer dieta durante el embarazo.

Pero a veces la ciencia muestra lo contrario.

Engordar demasiado durante el embarazo hará que sea aún más difícil desprenderse de ese peso luego de dar a luz - incluso si se da el pecho.

Peor aún, las mujeres con mucho sobrepeso, y que ganan demasiados kilos durante el embarazo, están en riesgo de desarrollar diabetes gestacional. Además, los bebés que nacen de mujeres que han ganado demasiado peso suelen desarrollar obesidad (y otros problemas asociados) apenas en los primeros años de vida.

Ganar demasiado peso es malo (y no sólo para la figura).

Así que lo de hacer dieta durante el embarazo no es tan loco después de todo.

Un estudio de hace algunos meses mostró que unas futuras mamás con sobrepeso que se sometieron a dietas adecuadas, debidamente seguidas (y muy de cerca) por sus médicos, tuvieron bebés de pesos saludables y llevaron sus embarazos a término sin ninguna dificultad, e incluso en mejores condiciones que otras mamás que no cuidaron mucho su ganancia de peso.

En el estudio concluyeron que
Seguir una dieta de control calórico durante el embarazo no es riesgoso y ayuda a reducir el peligro de complicaciones graves como preeclampsia, diabetes y parto prematuro (ver la nota completa aquí).
Así que hacer dieta durante el embarazo NO es malo, siempre y cuando sea propiamente vigilada por un profesional.

Pero tampoco hay que irse a los extremos.

Esto aplica únicamente a mujeres que tienen ya mucho sobrepeso al iniciar el embarazo, o que parecen estar ganando mucho más peso de lo que les corresponde (más abajo te digo cuánto debería ser).

Para mujeres muy delgadas también hay riesgos.

El problema está en que las mujeres demasiado delgadas (digamos, con un IMC de 18.5 o menos, que se cataloga como delgadez extrema), los bebés suelen verse malnutridos y hacia el final del embarazo se puede producir una condición causada por una cantidad muy pequeña de líquido amniótico.

Según una nota que reseña un estudio realizado hace poco en España sobre este tema, estas mujeres
tienen más riesgo de dar a luz fetos muertos, más riesgo de que el bebé tenga que ser ingresado en la UCI y otras complicaciones (ver la nota completa aquí).
Y ojo, que la delgadez extrema de la que hablan aquí resulta ser un objetivo bastante común entre las mujeres jóvenes...

Allí hablan de una mujer que mide 1.68 m y pesa 52 kg que, según ellos son unas "medidas ideales". Pues iDeales a mí no me parecen, más bien son bastante iRReales. Y una mujer con estas proporciones no sólo podría tener complicaciones en el embarazo, sino que podría tener dificultades para quedar embarazada (no olvides mujer: el cuerpo es sabio).

Segundo: manejo del estrés


Amenzas y advertencias aparte, tener consciencia de que lo saludable es ganar una cierta cantidad de kilos durante el embarazo es lo primero.

Pero luego está el no morirse del estrés en el intento.

Como ya te comenté en los primeros posts en los que hablé sobre mi embarazo (hace ya unos meses), controlar lo que comes en estos meses tan intensos no es nada obvio.

Entre antojos y aversiones, náuseas y hormonas desbordadas, controlar el peso puede llegar a ser misión imposible.

Algunas mujeres adelgazan durante los primeros meses, otras engordaMOS un montón.

Entonces tampoco hay que mortificarse demasiado ni imponerse el sufrimiento y la ansiedad que usualmente genera el seguir una dieta estricta.

Si se tiene consciencia de que hay que comportarse de la forma que sea más beneficiosa para el bebé y para el cuerpo de la mamá, entonces tomar las decisiones adecuadas será más fácil.

Pero sin obsesionarse ni castigarse cuando las cosas no salen como queremos.

Porque estresarse durante el embarazo también puede ser muy peligroso.

Y si ese estrés relacionado con la comida nos lleva hacia extremos malsanos (como atracones, o actos anoréxicos o bulímicos) entonces estamos mal.

Así que la consciencia de saber lo que es correcto debe servir como guía para decidir, pero siempre dándonos permiso de escuchar a nuestro cuerpo y de ser flexibles.

Si hoy me quiero comer una dona, debo sopesar el hecho de las ganas que siento de comerla o el daño que sé que me puede hacer ese tipo de veneno.

Si puedo equilibrar mis opciones y compensar el consumo de un poquito de veneno con muchos nutrientes y antioxidantes en otras comidas (o en la misma comida), entonces seguramente podré darme el gusto.

La idea es tratar de llevar el embarazo de forma tranquila, no culpabilizarse y no castigarse, pero tampoco inventarse excusas mentirosas para "darse gustos" que sabemos que nos hacen daño.

Tercero: todo es relativo


Teniendo esto en mente, hay que saber que durante el embarazo hay que ganar un cierto peso para estar saludables y formar un bebé saludable.

Ese peso depende de la contextura inicial de la mamá:
  • Las mujeres demasiado delgadas deben ganar entre 12 y 16 kilos
  • Las mujeres con sobrepeso deben ganar entre 7 y 12 kilos
  • Las mujeres bajitas (de menos de 1.60 m) deben ganar entre 7 y 12 kilos
Yo mido 1.68 m y tenía un peso normal cuando comencé (ni muy delgada ni con sobrepeso), así que mi estimado mental es que debía ganar entre 10 y 15 kilos.

Al momento, ya he ganado 13 kilos.

Ésta es de la semana pasada (6 meses de embarazo)
Me veo gordita, y estoy gordita. Pero no es nada del otro mundo ni nada que me preocupe más de la cuenta: sé que adelgazaré luego del parto.


Seguramente voy a ganar más de lo que me había propuesto inicialmente, pues estoy empezando el séptimo mes y ahorita mi bebé comenzará a crecer a un ritmo muy visible. Mi médico me dijo que debo esperar aumentar algo así como un kilo y medio cada mes.

En el primer trimestre no se debe esperar aumentar de peso, pues aunque el desarrollo del bebé es increiblemente rápido, todavía es muy pequeñito y pesa si acaso algunos gramos.

En el segundo trimestre, la placenta ya está formada y tanto bebé como espacio intrauterino empiezan a crecer. Con un órgano adicional (la placenta) y un bebé que comienza a crecer y a rodearse de líquido amniótico, durante estos meses la barriga no sólo se empieza a notar en el espejo sino también en la báscula.

Finalmente, el tercer trimestre marca un aumento de peso (y de tamaño de barriga) bastante violento comparado con los meses anteriores.

Yo aumenté más de lo que debía al inicio del embarazo porque tuve demasiado descontrol durante el primer trimestre (aversión por los vegetales, ausencia de vómitos, y necesidad de aumentar mi consumo de carbohidratos que habitualmente es sumamente bajo).

Apenas desde hace como dos meses he retomado mucho más control sobre lo que como, y aún siendo bastante flexible con mis comidas logré frenar mi ritmo de aumento de peso: Hace un mes que no he aumentado.

Eso quiere decir que he rebajado un poco y que el peso ganado por mi bebé y el aumento de líquido amniótico han balanceado el peso total.

Mi bebé tiene un tamaño y un peso normales, yo me mantengo en un peso considerado saludable para una mujer embarazada de mi talla, y todo avanza como debe ser :)

Aquí queda el post de hoy, que espero que te sea de utilidad a ti o a alguien que conozcas. Si es así, no dudes en compartirlo.

¡Nos leemos el miércoles!

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