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agosto 10, 2012

Cuidado con lo que piensas de tu cuerpo: se puede hacer realidad

Hoy tenía pensado escribir sobre algún tema ligerito, pero recibí una alerta de correo con una noticia que me parece que vale mucho la pena compartir.

Se trata de cómo lo que pensamos de nosotros mismos y la forma en que nos sentimos puede realmente llegar a afectar nuestro físico.

Te cuento entonces la noticia, directamente traducida y adaptada (por la Chica de la Dieta) de la nota original en ScienceDaily.

Presta atención, porque la próxima vez que te pilles haciéndote reproches sobre tu cuerpo quizás querrás cambiar el tono...

De adolescente delgada a adulta con sobrepeso


"Percibirse a sí mismos como gordos cuando realmente no lo son puede causar que niños y adolescentes de peso normal terminen con sobrepeso en la edad adulta." Así lo dijo Koenraad Cuypers, un investigador de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.

Cuypers y sus colegas examinaron el problema de la obesidad desde un ángulo novedoso: la relación entre el peso percibido y el peso real en un estudio longitudinal (realizado a lo largo de varios años), desde la adolescencia hasta la adultez.

Según los investigadores, pueden existir muchas razones que expliquen por qué el hecho de pensar que se es gordo cuando se es adolescente termina haciendo que uno se vuelva realmente gordo al hacerse adulto.

Una de estas razones podría ser el estrés psicosocial, que está relacionado con el aumento de grasa alrededor de la cintura. En este caso, el estrés de pensar que no se tiene el peso y cuerpo ideales con respecto a los estándares sociales puede resultar en una ganancia de peso.

Otra posibilidad puede ser que la gente más joven que se percibe como gorda usualmente tienden a cambiar sus hábitos alimenticios saltándose comidas de forma desordenada y haciendo dietas milagro, por ejemplo, lo cual puede estropear el metabolismo.

Medidas sencillas para un peso normal


Los resultados del estudio tampoco son súper alarmantes: de quienes se calificaron como gordos o con sobrepeso siendo adolescentes, la mitad desarrolló un cierto sobrepeso real (o tenían un contorno de cintura mayor que el adecuado) siendo adultos. La mitad no es el 100%, pero igual es algo a lo que debemos prestar atención.

Pero hay otro dato del estudio que podría llegar a ser más preocupante y que, con seguridad, nos da más detalles del origen del problema: Las chicas fueron más propensas que los chicos a calificarse como gordas (aunque no lo fueran).

Según los autores del estudio, la diferencia de género puede deberse al énfasis que ponen los medios de comunicación en cómo se ven las chicas, que es más pronunciado que el interés que se le da al físico de los chicos.

"Las chicas experimentan una mayor presión psicosocial para tener el cuerpo ideal," dijo Cuypers. "La sociedad tiene que alejarse de ese enfoque en el peso, y más bien enfatizar en hábitos alimenticios saludables, como comer alimentos saludables en intervalos regulares y no saltarse el desayuno."

En este punto ya debes saber que no soy particularmente estrica pues la evidencia científica no es concluyente (desayunar no es tan indispensable como se piensa, y comer 5 comidas diarias tampoco). Pero en lo que estamos de acuerdo es en la importancia de que se coman alimentos saludables (es decir, no procesados), y tampoco podemos obviar que a la mayoría de la gente le va mejor comiendo su desayuno y sus 5 comidas diarias.

Cypers también menciona algo súper importante de lo que ya he hablado varias veces aquí en el blog: "tener buenos hábitos de sueño también es una ventaja. Y reduciendo las veces que pasan los adolescentes en transportes motores para ir desde y hacia la escuela y otras actividades también se puede reducir el tiempo que pasan sentados, lo cual podría evitarles comenzar a sacar barriga."

Este tipo de medidas sencillas puede ayudar a mejorar la salud general, y también la de adolescentes que sí tengan un sobrepeso real pero que creen que su peso es normal (negación total, tanto del adolescente como de sus padres, algo que también es más común de lo que se cree...).

Cambiemos el mensaje


Por supuesto los investigadores concluyen que es importante que tanto la sociedad como los medios de comunicación cambien sus mensajes para ofrecer visiones más saludables de cómo se ve la gente, tal vez deshaciendo la idea del modelo ideal y tratando de implementar una visión más amorosa y más respetuosa de las características propias de cada quien.

Creo que en eso todos estamos de acuerdo.

Pero creo que también estamos de acuerdo en que llegar a cambiar esos estándares se llevará años de años (¿cuánto tiempo tenemos ya escuchando lo mismo?, ¿y las modelos de pasarela y de portadas en revista han cambiado mucho?).

Así que tal vez en lugar de estar pidiendo, deseando o esperando que "la sociedad cambie", &iques;por qué mejor no cambiamos primero nosotros?

El artículo hablaba de adolescentes... si tienes hijos, sobrinos, familiares o amigos adolescentes, quizás puedes ayudarles.

Pero si no, igual trata de aplicar lo que dice aquí a tu propio caso.

¿Cuántas veces no te has pillado en el espejo diciéndote (así sea mentalmente) cosas feas sobre tu cuerpo? ¿Cuánta veces no has pensado de manera obsesionada que quieres pesar X cantidad de kilos, tal vez sin siquiera saber a ciencia cierta si se trata de un número adecuado para tus características (o creyendo que debes pesar lo mismo que cuando tenías 18 años)?

Tenemos que estar consciente de que esos mensajes que nos mandamos afectan a nuestro cuerpo.

El mensaje debe ser de amor y, en cierta medida, de aceptación.

Tampoco se vale decirse "soy gordita y así me quiero", o "el peso no importa, lo importante es que yo sea feliz". Creo que eso es querer mentirse a sí mismo, y tampoco es bueno.

Yo te propongo lo siguiente:

Hagamos que el mensaje no sea de perder peso, sino de tener un cuerpo saludable. Y créeme: un cuerpo saludable es un cuerpo hermoso. => ¡Corre la voz y propaga la buena energía! Haz click aquí para publicar esto en Twitter.

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